lunes, 27 de agosto de 2018

Allá atrás de la montaña donde temprano se oculta el sol…

Existe una vida armoniosa y dedicada entre los habitantes de Bacanora, un pueblo lleno de historia Ópata, quienes fueron fundadores de los primeros asentamientos al que nombraron “ladero de carrizos”. Según me dijeron los pobladores es que hace muchos años al entrar al pueblo lo primero que se veía eran muchos carrizos, por eso su nombre.
Foto: EL IMPARCIAL
La historia de este viaje empieza como una invitación al programa Viajando por Sonora de ir a cubrir la V Olimpiada Juvenil realizada por Alejandro Corrales y sus compañeros de Jóvenes Agentes de Cambio que con gusto aceptamos sin esperar que nos quedaríamos con los ojos cuadrados al ver tan hermosos paisajes y al ver como estos chicos están llenando de orgullo la sierra sonorense al realizar muchas actividades positivas hacia sus comunidades y en ellos mismos.
Foto: Karla Flores
El tradicional licor sonorense lleva el mismo nombre del pueblo y siempre tuve la duda: ¿El pueblo lleva ese nombre gracias al mezcal o el mezcal gracias al pueblo? Me atreví a preguntar si fue primero el pueblo o el bacanora y según nos contaron sus habitantes una de las versiones es que hace muchos años un Presidente de la Republica hacía como petición especial a quien viniera a Sonora que le llevaran Bacanora, haciendo referencia al mezcal que ya se producía en este pueblo. Entonces la respuesta es que el licor lleva el nombre del pueblo y que los habitantes siempre se han dedicado a la producción de bacanora desde tiempos muy remotos. El pueblo en sí tiene como fecha de fundación el año de 1627 por el misionero jesuita Pedro Méndez, pero el bacanora los ópatas ya lo realizaban muchos años atrás.
Foto: Nathaly Urías
Recorrí la Sierra de Sonora y ésta se encuentra cubierta de hermosos arbustos, pitayas, mezquites, etc. que gracias a las lluvias te permiten ver de un solo color verde todos los cerros. Su carretera cada vez te va acercando más a las nubes, mismas que siempre estuvieron presentes en estos tres días de viaje y en más de una ocasión dejaron caer su agua, que estaba muy helada, acompañada de truenos y relámpagos. Partes del pueblo como el parador turístico, el museo, las casas, la plaza y mucho más está decorado con pequeñas figuras de agaves, reflejando el orgullo que es para sus habitantes ser productores de bacanora. El mirador que se encuentra en la entrada del pueblo y la vista que te regala este sitio son imágenes que se te quedan tatuadas en tu mente y en tu corazón. A pesar de ser algo fantástico nada de lo que vi le ganará a las emociones que me hicieron sentir los habitantes del pueblo, las atenciones que me brindo la Presidenta Laura Espinoza Alonso y el cariño que ya se han ganado de mi parte los Jóvenes Agentes de Cambio que son adolescentes que se unen para dar esperanza y poner en alto los pueblos de la Sierra como: Huasabas, Suaqui Grande, Arivechi, Bacanora, Ónavas, San Javier, Yécora y Sahuaripa. De verdad les reconozco esa búsqueda que tienen estos chicos de engrandecer con sus talentos artísticos o deportivos a Sonora.
Foto: cachanilla69
Vámonos a Bacanora, les aseguro que les encantará pasar un fin de semana por allá, conocer la Sierra, en el camino pasar por El Novillo y conocer el Río Yaqui, tomar café, comer tortillas, pero sobre todo conocer a gente que te abre el corazón y sin pensar, te entregan lo mucho o poco que ellos tienen.

No hay comentarios:

Publicar un comentario