miércoles, 29 de agosto de 2018

En Huásabas se baila rodeando el kiosko

A lo alto de la sierra sonorense surgió un pueblo al que los Ópatas llamaron Huásaca: “lugar de tierras enhierbadas” y en el año de 1645 la misión del Jesuita Marcos del Río lo nombró “San Francisco de Huásaca” y se convirtió en la cabecera de la misión de evangelización. Actualmente después de haber pertenecido a Cumpas y Moctezuma, lo conocemos como el municipio de Huásabas.
Foto:Tomada de la red
Sus fiestas tradicionales son en honor de su Santa Patrona la Virgen María, a la que denominan Reina del pueblo. Esta celebración comienza desde el 6 de agosto con la novena a la Virgen, para el día 15 realizar la coronación, procesión y cabalgata en su honor. Los siguientes tres días se llevan a cabo diversos eventos eclesiásticos y por las noches bailes en el pueblo.
Foto: Angélica Crúz
La gente de este pueblo se dedica a la ganadería y a la agricultura, por temporadas realizan dulce de pitaya que al ser tan exquisito es de alto valor por su procesamiento artesanal y su edición limitada que permite degustarlo una vez al año. Al igual que el turismo es fuente de trabajo ya que Huásabas sigue siendo cruce de los pueblos de la sierra. Más de una vez me han dicho que en Sonora no existe mejor pinole que el de Huásabas, puedo jactarme de que lo he probado ya que mis raíces provienen de este pueblo gracias a mi abuela materna que desciende de la familia Urquijo Arvayo. El pinole se realiza de manera artesanal y con maíz que se cosecha en el mismo pueblo, los habitantes me comentaron que si no es maíz de Huásabas simplemente el sabor no es el mismo.
Foto: Angélica Crúz
Gracias a la invitación del Presidente Oscar Mario Fimbres Acuña y su esposa Anneth Esquer Gálvez tuve la oportunidad de disfrutar de las fiestas que arroparon a aquellas personas que tuvieron que irse de su pueblo, pero emocionados año tras año regresan a ser parte de sus celebraciones, al igual que a personas que por primera vez van a conocer las bellezas naturales y las tradiciones del pueblo.
Foto:Angélica Crúz
Por el hecho de empezar a distinguir los sabores del bacanora de los 35 municipios del estado que son productores de esta bebida, dentro de las fiestas aproveché para tomar un ‘caballito’ de bacanora producido aquí, mismo que acuso de ser culpable de que descubriera que en cada pueblo existe una manera particular de bailar, en Huásabas se baila rodeando el kiosko de la plaza principal que se encuentra frente a la iglesia. Como dato interesante les platico que el pueblo tiene 950 habitantes y en el último día de celebración se podía ver a más de mil personas bailando más otras que se encontraban solamente sentadas disfrutando de la música.
Foto:Angélica Crúz
Las riquezas naturales que existen en esta serranía permiten que el municipio tenga el parador turístico de La Cruz del Diablo, que a sólo 15 minutos del pueblo la sierra sube su altura casi el doble, ya que Huásabas se encuentra a 680 metros de altura y el cañón a 1240 metros sobre el nivel del mar. Este sitio de Sonora se encuentra con las condiciones perfectas para realizar deportes extremos como lo es el rápel, una forma de alpinismo en donde a través de una cuerda sujeta al cuerpo se suben paredes verticales lo más rápido posible.
Foto:Angélica Crúz
También conocí el Cajón de los Pilares, curiosamente su nombre explica el lugar de piedras gigantes en forma de pilares que se encuentran encajonadas y después de unos metros de sendero una pequeña cascada de agua te puede refrescar. Al caminar entre las piedras tus ojos se van llenando de asombrosas imágenes en donde te cuestionas si sigues dentro de Sonora, porque parece que es otro sitio del mundo. A Huásabas se puede ir y tener las comodidades de la ciudad y al mismo tiempo maravillas naturales que los ecosistemas del pueblo permiten enriqueserlo más. Viajemos todos a Huásbas y disfrutemos de sus Ríos, sus cajones con cascadas. La cruz del diablo y en sí del pueblo y su gente.
Foto:Angélica Crúz

lunes, 27 de agosto de 2018

Allá atrás de la montaña donde temprano se oculta el sol…

Existe una vida armoniosa y dedicada entre los habitantes de Bacanora, un pueblo lleno de historia Ópata, quienes fueron fundadores de los primeros asentamientos al que nombraron “ladero de carrizos”. Según me dijeron los pobladores es que hace muchos años al entrar al pueblo lo primero que se veía eran muchos carrizos, por eso su nombre.
Foto: EL IMPARCIAL
La historia de este viaje empieza como una invitación al programa Viajando por Sonora de ir a cubrir la V Olimpiada Juvenil realizada por Alejandro Corrales y sus compañeros de Jóvenes Agentes de Cambio que con gusto aceptamos sin esperar que nos quedaríamos con los ojos cuadrados al ver tan hermosos paisajes y al ver como estos chicos están llenando de orgullo la sierra sonorense al realizar muchas actividades positivas hacia sus comunidades y en ellos mismos.
Foto: Karla Flores
El tradicional licor sonorense lleva el mismo nombre del pueblo y siempre tuve la duda: ¿El pueblo lleva ese nombre gracias al mezcal o el mezcal gracias al pueblo? Me atreví a preguntar si fue primero el pueblo o el bacanora y según nos contaron sus habitantes una de las versiones es que hace muchos años un Presidente de la Republica hacía como petición especial a quien viniera a Sonora que le llevaran Bacanora, haciendo referencia al mezcal que ya se producía en este pueblo. Entonces la respuesta es que el licor lleva el nombre del pueblo y que los habitantes siempre se han dedicado a la producción de bacanora desde tiempos muy remotos. El pueblo en sí tiene como fecha de fundación el año de 1627 por el misionero jesuita Pedro Méndez, pero el bacanora los ópatas ya lo realizaban muchos años atrás.
Foto: Nathaly Urías
Recorrí la Sierra de Sonora y ésta se encuentra cubierta de hermosos arbustos, pitayas, mezquites, etc. que gracias a las lluvias te permiten ver de un solo color verde todos los cerros. Su carretera cada vez te va acercando más a las nubes, mismas que siempre estuvieron presentes en estos tres días de viaje y en más de una ocasión dejaron caer su agua, que estaba muy helada, acompañada de truenos y relámpagos. Partes del pueblo como el parador turístico, el museo, las casas, la plaza y mucho más está decorado con pequeñas figuras de agaves, reflejando el orgullo que es para sus habitantes ser productores de bacanora. El mirador que se encuentra en la entrada del pueblo y la vista que te regala este sitio son imágenes que se te quedan tatuadas en tu mente y en tu corazón. A pesar de ser algo fantástico nada de lo que vi le ganará a las emociones que me hicieron sentir los habitantes del pueblo, las atenciones que me brindo la Presidenta Laura Espinoza Alonso y el cariño que ya se han ganado de mi parte los Jóvenes Agentes de Cambio que son adolescentes que se unen para dar esperanza y poner en alto los pueblos de la Sierra como: Huasabas, Suaqui Grande, Arivechi, Bacanora, Ónavas, San Javier, Yécora y Sahuaripa. De verdad les reconozco esa búsqueda que tienen estos chicos de engrandecer con sus talentos artísticos o deportivos a Sonora.
Foto: cachanilla69
Vámonos a Bacanora, les aseguro que les encantará pasar un fin de semana por allá, conocer la Sierra, en el camino pasar por El Novillo y conocer el Río Yaqui, tomar café, comer tortillas, pero sobre todo conocer a gente que te abre el corazón y sin pensar, te entregan lo mucho o poco que ellos tienen.

miércoles, 22 de agosto de 2018

¡Como a Jalisco el Tequila, a Sonora el Bacanora!

Hoy les platico acerca del elixir sonorense que para algunos es gloria y para otros infierno ¡El bendito bacanora! El licor tradicional de nuestro estado y reconocido a nivel mundial.
Foto: Mario Ríos
La primera mención relativa del bacanora la contó un viajero francés en el año de 1880, quien mencionó en alguno de sus textos que aquí en Sonora se encontró con un grupo de hombres que le intercambiaron bacanora por unos tragos de coñac. En un momento de la historia sonorense esta bebida fue prohibida y como dicen por ahí que lo prohibido sabe más rico, pues no se dejó de producir ni de consumir y fue ilegal por 77 años. A pesar de eso su consumo no terminó, simplemente se tomaba de manera clandestina hasta el año de 1992 cuando se emitieron algunas normas que permitieron elaborarlo y comercializarlo legalmente. Desde tiempos inmemorables esta bebida ha sido de gran importancia para los habitantes del desierto, hoy en día 35 municipios del estado lo producen y lo distribuyen en pequeñas o grandes cantidades, dependiendo de la producción que realicen. En muchos de los pueblos sonorenses podemos encontrar a aquel ‘señor’ que siempre sabe con quién acudir para comprar un poco de bacanora realizado en pequeñas muestras artesanales.
foto: mezcologia.mx
Actualmente en México sólo existen cinco destilados provenientes del agave que tienen la Denominación de Origen, tres de éstos son: El Tequila, El Mezcal y El Bacanora, siendo éste último el único destilado que se produce en un sólo estado, sí en nuestro grandioso estado de Sonora. Las propiedades del Agave Angustifolia se consideran curativas para ciertos malestares (según dicen los conocedores en los pueblos), tales como las infecciones estomacales, dolor de garganta, dolor de muelas, gripe, entre otros. Este agave después de un proceso de jimación, cocción, destilación y fermentación produce el licor del bacanora. La palabra bacanora proviene de la lengua de los Ópatas originalmente como bacanoraco y significa “ladera de carrizos”. Existe un municipio en nuestro estado que lleva por nombre Bacanora y se dice que es el mejor productor de este licor. ¡Viajemos todos por Bacanora! y aprovechando que se dice que ahí realizan el mejor bacanora de Sonora, podemos comprobar si es verdad ese dicho de mí ‘tata’: “Agua de las verdes matas, tú me tumbas tú me matas, tú me haces andar a gatas”. Los invito a que moderadamente deleiten el elixir sonorense.