martes, 25 de septiembre de 2018

El arte de la minería sonorense en San Javier

San Javier, es municipio que se encuentra por la carretera a la Colorada a sólo 2 horas de Hermosillo. Este pueblo fue fundado en 1706 por el General Antonio Becerra Nieto y desde entonces se le reconoce como un lugar con potencial económico por las minas que se encuentran en su territorio. Alguna vez en la mina de “Las Ánimas” y “La Grande” se extrajo oro y plata, siendo ahora las ruinas de “Las Ánimas” un sitio turístico que se puede visitar para conocer parte de sus instalaciones. Sin embargo los minerales no son renovables y al finalizar la explotación de éstos, se dio paso a la explotación del carbón mineral, principal fuente de la economía del pueblo actualmente. Desde tiempos remotos la extracción de los minerales se realiza de manera “artesanal” por los trabajadores, siendo el proceso muy cuidado por cada uno de ellos, el trabajo en ocasiones es de manera arcaica utilizando el pico y la pala. Hará tres años que las ‘cachimbas’ dejaron de usarse por miedo a alguna explosión de gas metano, aunque el carbón antracita no es productor de éste y para muestra los más de 20 años que los mineros entraban con lámparas de fuego, actualmente se realizan estudios por parte de la UNAM para demostrar dicha afirmación.
Foto: Karla Flores
A pesar de que en nuestro estado la minería en ocasiones es mal juzgada porque siempre se dice lo negativo de ellas, en San Javier existen 51 minas activas que permiten que el acero se produzca en México y otras partes del mundo. El carbón antracita que se extrae es utilizado en su mayor parte para la fabricación del acero y con éste construir grandes edificaciones como por ejemplo hoteles. Por otra parte la minería permite que el pueblo tenga una fuente económica estable, y aloja a gente de otros estados o municipios que han buscado mejores oportunidades de trabajo y las minas de San Javier les han brindado esa oportunidad. Así es como la minería, una de las fuentes económicas del estado, hace rico a un municipio, sin embargo no sólo económicamente este “Pueblo Mágico” es bondadoso, sus cerros que lo rodean hacen que el sol se oculte a las cinco de la tarde, permitiendo un clima agradable en verano, su vegetación es emblema del pueblo, pues por donde voltees, los ojos sólo verán arbustos y árboles y así uno puede sentir la diferencia de una ciudad y un pueblo.
Foto: Karla Flores
La gente como en la mayoría de los pueblos sonorenses, humilde y generosa con los foráneos, los lugareños son trabajadores y saben que tienen que trabajar para obtener ingresos y como decimos: “ellos no le sacan a la chamba”. Otro atractivo de este pueblo es que fue el lugar donde se filmó en 1985 el tan famoso cortometraje “La Tuba del Goyo Trejo”. El sonorense Sergio Galindo fue quien dirigió el corto el cual cuenta cuando llegó la música al pueblo, al ‘Goyo Trejo’ se le cayó su tuba y la llevan con un herrero a que le enderece el golpe que le produjo la caída, sin embargo al decirle: ¿me puedes enderezar la tuba? El herrero quien nunca había visto una tuba le dice que sí dejándola después de trabajar toda la noche completamente recta. Las festividades que acompañan a este pueblo son las fiestas de la Candelaria, para celebrar se realiza una cabalgata junto con los habitantes de Suaqui Grande, que parte desde San Javier y la culminan en el primer peñasco del arroyo de Suaqui Grande. El día de la Santa Cruz los mineros realizan una celebración que incluye el adorno de una cruz la cual simbólicamente realizan una procesión hasta ka iglesia dedica a San Francisco Javier. Música, fuegos artificiales, diversión, trabajo duro, historia, progreso, bondad, naturaleza y muchas cosas se viven en San Javier, pueblo que todos los sonorenses estamos obligados a conocer. Así que juimonos, viajando por Sonora.

martes, 4 de septiembre de 2018

¡Cada sonorense le reza a su propio Santo! ¿Vamos a Santa Rosalía?

Santa Rosalía de Ures se encuentra de manteles largos, por la celebración de sus fiestas patronales en honor a su Santa Patrona: Santa Rosalía. De una manera muy peculiar los habitantes le confeccionan sus propios vestidos y eso es una característica de ella.
Foto: Tomada de la red
Éste es un pueblo chico del estado, con menos de 200 habitantes, en su mayoría adultos mayores. Curiosamente desde hace tres años la escuela primaria cerró por la ausencia de niños en el pueblo, ya que junto con sus familias migraron por mejores oportunidades. Acostumbrados al trabajo rudo y de campo los habitantes trabajan sus milpas y cuidan de su ganado, modo de vida que no todos los jóvenes quisieron adoptar decidiéndose por empezar un nuevo estilo de vida en Hermosillo o bien en Estados Unidos. Según me lo platicó la gente del pueblo.
Sin embargo en las fiestas que se llevan a cabo los primeros de septiembre, las fiestas decembrinas y las de semana santa, todos regresan a ese pueblo querido que los vio nacer o de donde la sangre les llama y les dice que ese ‘ejido’ es parte de su ser. La virgen de Santa Rosalía se celebra alrededor del mundo el cuatro de septiembre y en este pueblo perteneciente a Ures la gente es devota a ella realizando cabalgatas, danza de los matachines, eventos eclesiásticos en su honor y a manera de fiesta presentación de candidatas y bailes. La capilla del pueblo lleva su nombre y ésta fue fundada en el año de 1958, es una iglesia con sus dimensiones muy chicas lo cual permite que se vea muy curiosa, al igual que se sabe que esta virgen era de complexión pequeña.
Foto: Tomada de la red
Si se ha dado cuenta en los pueblos la gente como parte de sus características tienen un Santo Patrón o Patrona, y así como le platicaba que en cada pueblo bailan de manera distinta he podido observar y constatar que cada sonorense le ‘reza a su propio Santo’ y convierte su onomástico en una verdadera fiesta que sin duda ayuda a mejorar un poco la economía de los pobladores con las vendimias que realizan. En mi viaje por este pueblo disfruté de un atardecer maravilloso, yo ya sabía que en Sonora se dan atardeceres majestuosos y había sido testigo de bellísimos atardeceres en San Carlos, Caborca, Bahía de Kino, Hermosillo y uno que otro que observé en alguna carretera del estado, pero ese atardecer que pude observar en Santa Rosalía se ha quedado guardado en mi memoria y en mi corazón.
Foto: HM Art
Pude ver cómo los caminos te hacen pensar que vas viajando rumbo al sol y de repente me di cuenta que había girado y ahora el atardecer estaba a mi derecha y después descubrí que los cerros me ocultaban y me reaparecían el sol. Observé un cielo de color naranja, violeta, un poco de amarillo y el azul tomaba un color especial por ir acompañado de negras nubes que me hicieron creer que la lluvia sería de nuevo una acompañante viajera. Esa tarde no se compara con nada y como decía aquel comercial: “Esto no tiene precio”.
Foto: Karina Flores
Su grandísimo arroyo posee pinturas rupestres, los habitantes no saben quiénes las pusieron pero me mandaron a conocerlas a las piedras que forman la pared del arroyo que forma cañadas cuando la lluvia llega en abundancia. Me aventuré a buscarlas y usted puede ver el vídeo en la página de Facebook del programa Viajando por Sonora al igual que las fotos del atardecer.
Creo que Santa Rosalía se puede convertir en un sitio turístico que permita atraer a gente de todo el mundo que quiera silencio, conocer la verdadera vida de rancho y disfrutar de hermosos paisajes naturales, como los que tiene este pueblo. Espero que sea una visión futurista y sirva para volver a darle vida y juventud a este rincón de Sonora ubicado rumbo a Mazatán a no más de una hora de Hermosillo.
¡Juimonos! A de Santa Rosalía y viajemos todos por Sonora.